Las 4 prácticas del buceador consciente y responsable

En las últimas décadas, la industria del buceo recreativo ha experimentado un crecimiento enorme, convirtiendo el submarinismo en una actividad prácticamente al alcance de cualquiera, de modo que cada vez son más las personas que bucean, que han buceado o que desean tener una experiencia de buceo. En definitiva, la comunidad mundial de buceadores ha crecido exponencialmente en los últimos años, y con ella el impacto que se genera sobre el océano y el ecosistema marino.

Es por ello que, tanto aficionados como profesionales, tenemos una responsabilidad enorme en entender e interiorizar cómo podemos reducir el impacto que generamos, adoptando buenas prácticas y evitando aquellas que no favorecen o perjudican al entorno marino. Además, podemos ir un paso más allá y ya no sólo reducir nuestro impacto, sino trabajar activamente para generar un impacto positivo a través de nuestra actividad favorita: el buceo.

A continuación, destacamos cuatro prácticas que te ayudarán en el camino de convertirte en un buceador consciente y responsable.

Respeta el medio marino por encima de todo

El primer rasgo inconfundible de cualquier buceador consciente y responsable es un profundo respeto por el medio marino y la vida que lo habita, tanto su fauna como su flora. Además, todos los que hemos descubierto y disfrutamos de la magia del mundo submarino, sentimos una enorme gratitud cada vez que nos sumergimos. Sabemos que bucear es un privilegio que nos conecta con un mundo que, si no fuera por el buceo, nunca llegaríamos a conocer y explorar de la misma manera. Es precisamente esa enorme gratitud la que nos genera un profundo respeto por este entorno submarino en el que los seres humanos somos meros invitados y unos privilegiados espectadores.

El respeto por la vida marina queda plasmado en una de las reglas básicas del buceo, la de no tocar nada, máxima que muchas veces no se respeta. Y la mejor manera de reprobar a aquellos o aquellas que no lo cumplen es con nuestro propio ejemplo. Y más aún en los profesionales del buceo que instruyen y guían, teniendo la responsabilidad de inculcar en sus alumnos y buzos este profundo respeto por el medio marino.

Por tanto, evita tocar, manosear y mucho menos agredir a la vida marina o llevarte nada que no sea para limpiar el océano de basura o residuos. Las caracolas, las conchas o las rocas del mar no son souvenirs, ni los peces son juguetes o mascotas con los que divertirse. En definitiva, ¿cómo nos sentiríamos si, cuando tenemos invitados en casa, alguno o alguna decide llevarse un libro de la estantería o un cuadro que le ha gustado como souvenir, o empezasen a agredir a nuestra mascota por pura diversión?

Minimiza tu impacto sobre el medio

Más allá de no tocar y no alterar la vida marina, hemos de interiorizar el concepto de minimizar nuestro impacto sobre el medio cuando nos sumergimos. De hecho, como veremos más adelante, ya no se trata sólo de no impactar (o de que el impacto sea nulo), sino de, además, en la medida de lo posible, generar un impacto positivo.

Sé muy consciente de tu flotabilidad y cómo te mueves en el medio marino

En muchas ocasiones, descuidos inocentes incluso en buceadores respetuosos pueden generar un impacto negativo sobre el medio marino. El mejor ejemplo es cuando, debido a una mala flotabilidad o a un aleteo descuidado, dañamos el entorno marino, ya sea un coral, una planta o un pequeño nudibranquio que descansaba tranquilo sobre el fondo del mar.

Por tanto, sé muy consciente en todo momento de tu flotabilidad, manteniendo una posición horizontal con un aleteo suave y controlado. A veces, creemos que un aleteo descuidado no tiene impacto alguno cuando removemos la arena del fondo. Sin embargo, no somos conscientes de la cantidad de animales que, sin verlos, viven sobre el lecho marino, en la arena, y sobre los cuales ese aleteo en apariencia inofensivo e inocente puede tener un afecto dañino e incluso letal.

Un último consejo: en el caso de que aún no tengas una flotabilidad adecuada (todos hemos sido principiantes), sé consciente de ello y evita distracciones innecesarias como el uso de cámaras. Es preferible practicar primero tu flotabilidad y, una vez te sientas mejor en el agua, empezar a usar la cámara. Lo agradecerán los corales y los animales del entorno… ¡y también tus fotos!

Asegúrate de que todo lo que entra contigo sale también del agua

No generar un impacto negativo implica muchas veces cultivar una atención que va más allá de la flotabilidad y los posibles contactos con el medio. Asegúrate siempre de que tu equipo está en buen estado y bien controlado para no desprender o perder ninguna pieza de plástico, nylon o cualquier otro material que no debería encontrarse en los fondos marinos. Cuando perdemos un plomo, una brújula o el lápiz de la pizarra, no estamos contribuyendo a minimizar nuestro impacto sobre el medio, incluso aun habiendo sido respetuosos con la vida marina y teniendo una flotabilidad de diez.

Elige bien con quién buceas, cómo y dónde

Estrechamente ligado al punto anterior sobre minimizar nuestro impacto, hemos también de ser muy conscientes de las decisiones que como buceadores tomamos con respecto a dónde, cómo y con quién buceamos.

Es responsabilidad de cada buceador escoger centros de buceo que promulguen una práctica de buceo respetuosa y responsable. Además, es importante que la respalden con hechos tangibles y concretos y no se quede sólo en palabras o en bonitos eslóganes de marketing.

Evita la práctica de feeding

Feeding significa alimentar en inglés, y se habla de feeding cuando vemos a centros de buceo, barcos de vida a bordo (liveaboards) o empresas del sector usar alimentos para atraer a la vida marina y que así sus clientes disfruten de ella. Es habitual ver esta práctica para atraer tiburones en determinados lugares y bajo determinadas circunstancias, aunque también se puede ver durante bautizos de buceo o tours de snorkel.

Esta práctica atenta contra los dos primeros principios de respetar la vida marina y minimizar nuestro impacto, principalmente porque supone una alteración en los patrones de alimentación naturales del ecosistema marino. Además, ofrece una imagen muy pobre de las persona que lo practican, queriendo transformar el mundo submarino en un circo turístico, alejando a sus clientes de la posibilidad de llegar a conectar de una forma mucho más plena y más pura con las maravillas del océano.

Vista aerea de una mala practica con el tiburon ballena

Evita las aglomeraciones y los circos turísticos de masas

Infórmate bien antes de bucear o de exponerte a situaciones que se alejan del buceo responsable y consciente, generalmente en lo que respecta a aglomeraciones de turistas, bañistas y buceadores en determinados lugares o en torno a una determinada atracción turística.

Un ejemplo son las aglomeraciones que a menudo vemos formase en determinados lugares en torno a un tiburón ballena, las cuales pueden llegar a causar un estrés enorme sobre el animal, poniéndolo incluso en grave peligro por las negligencias de los ávidos turistas en busca de la deseada foto. Otro ejemplo son las masificaciones que vemos en un mismo punto de buceo, lo cual puede, con el tiempo y la sobreexposición, llegar a impactar sobre el delicado equilibrio del ecosistema marino.

En ambos casos, volvemos a atentar sobre los dos primeros principios, el de respeto al medio marino y la vida que lo habita (generando un estrés enorme sobre el animal, además de ponerlo en peligro), y el de minimizar nuestro impacto en los ecosistemas marinos.

Involúcrate y genera un impacto positivo

Por último, podemos dar un paso más y buscar no solo no impactar negativamente, sino generar un impacto positivo. Es decir, haciendo que, a través de la práctica del buceo, estemos contribuyendo activamente a dejar el oceáno un poco mejor de cómo nos lo encontramos.

Recoge toda la basura que veas y da ejemplo

La forma más sencilla, y que está al alcance de cualquiera, es recoger basura y residuos durante el buceo. Ya sea un plástico flotando, una botella vacía o hilo de pescar, recógelo, guárdalo y sácalo del océano. Por insignificante que parezca, es un acto que cuenta y que además da un ejemplo importante a los otros buceadores que te rodean y te observan.

Involúcrate en limpiezas de playa y fondos marinos

Es habitual ver a centros de buceo y organizaciones que fomentan la conversación del océano organizar eventos de limpieza de playas y fondos marinos. Cualquier persona puede unirse a una limpieza de playa. Sin embargo, como buceador, puedes dar un paso más allá y unierte a la limpieza de fondo, ya que tienes la posibilidad de acceder a dónde muchas otras personas no pueden y contribuir así de una forma activa y directa a la conservación y limpieza del océano. Ya sea de vacaciones en un destino turístico o en tu lugar habitual de buceo, infórmate sobre las opciones que hay en la zona o incluso propón proactivamente una limpieza del fondo marino a tu centro de buceo de confianza.

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