Ya seas buceador novel o experimentado, es muy posible que en alguna de tus inmersiones hayas oído hablar, a tu guía o a tus compañeros de buceo, de los famosos nudibranquios, más conocidos como «nudis». Pero, ¿qué son esas criaturas diminutas y coloridas que tanta pasión causan entre buceadores?

Las babosas marinas más famosas del mundo
Los nudibranquios son un orden de moluscos gasterópodos que carecen de concha, y tal y como indica su nombre científico, tienen las branquias al desnudo. Efectivamente, y para sorpresa de muchos, los nudibranquios pertenecen al filo Mollusca (moluscos), uno de los grandes filos del reino animal. Son primos de otros gasterópodos bien conocidos como los caracoles terrestres o las lapas.
Esta sería la taxonomía de los nudibranquios:
Nota de House Reef
La taxonomía de los gasterópodos es compleja y se encuentra bajo constante revisión, ya que diferentes fuentes y diferentes autores apuntan a distintas variaciones en su clasificación. Según la taxonomía tradicional, los opistobranquios formaban una de las tres subclases en las que se dividían los gasterópodos. En taxonomías recientes, sin embargo, éstos se enmarcan dentro de la subclase de los heterobranquios, una de las seis subclases en las que esta nueva clasificación divide a los gasterópodos, siendo los opistobranquios unas de las tres infraclases en las que se dividen los heterobranquios.
Por otro lado, y más allá del rigor que siempre queremos imprimir en nuestros artículos, no es objeto de este artículo debatir sobre una clasificación u otra. Sea cual sea el caso, que es lo que a nosotros nos importa de cara al artículo, los nudibranquios se enmarcan dentro de los opistobranquios.
Es importante recalcar que, aunque los nudibranquios son comúnmente denominados babosas de mar (sea slug, en inglés), no todas las babosas de mar son nudibránquios. De hecho, como hemos visto, babosas de mar son todas las especies que se enmarcan dentro de los opistobranquios. Algunos de los ejemplos más conocidos son las liebres de mar (orden Anaspidea), los caracoles burbuja (orden Cephalaspidea) o las babosas chupadoras de savia o lechugas de mar (orden Sacoglossa), a menudo confudidas con nudibranquios (orden Nudibranchia).

¿Qué tienen de especial los nudibranquios y por qué causan tanto furor?
Se estima que hay más de 3000 especies de nudibranquios en el mundo, con aún muchos por descubrir.
Uno de sus principales atractivos es, sin duda, sus llamativos y variopintos colores, así como sus extraordinarias formas. Algunos son tan espectaculares e insólitos que para muchos parecen realmente criaturas fantásticas traídas de otro planeta.
«Buceando es lo más cerca que voy a estar nunca de conocer un mundo alienígena».
Pero, ¿a qué se debe su color? Pues bien, se tratan de animales potentemente venesosos y con un eficaz sistema de defensa, de piel gruesa y abrasiva. De hecho, su llamativo color es un mecanismo evolutivo de defensa que alerta a sus posibles depredadores de su enorme toxicidad.

La clave para entender su toxicidad está en su dieta, ya que por lo general se alimentan de otros organismos tóxicos o venenosos, como son los pólipos, las anémonas o las medusas. Dicho de un modo simple, los nudibránquios, inmunes a la toxicidad de sus presas, reutilizan las células urticantes de éstas para su propio beneficio, armando así sus propios sistemas de defensa.
Existen también otras especies de nudibranquios capaces de desarrollar su propia toxina, así como otros que, al carecer de toxicidad, han desarrollado mecanismos alternativos de defensa, como el camuflaje.
Otras características interesantes
Otro dato interesante a tener en cuenta es que los nudibranquios son hermafroditas, es decir, pueden aparearse con cualquier individuo. Todos tienen la capacidad de recibir esperma para fecundar los huevos. Dicho esto, no pueden autofecundarse, debe haber necesariamente un intercambio.

Por último, otro dato importante es que los nudibranquios, a pesar de poseer unos diminutos ojos, son practicamente ciegos. Sin embargo, están dotados de rinóforos, unos apéndices alargados (a menudo visibles, como si fueran «antenas» en la cabeza) que actuán como sensores, permitiendo al nudibranquio captar olores y sabores, y así poder moverse en una determinada dirección, ya sea para encontrar otro nudibranquio o para cazar.

Tipos de nudibranquios y cómo identificarlos
Como hemos visto, hay más de 3000 especies de estas formidables babosas de mar, cada una distinta de la otra, con colores y formas inimaginables. Por tanto, sería una tarea realmente compleja ser capaz de identificar a la gran mayoría de especies de nudibranquios que existen.
Sin embargo, un primer gran paso es poder al menos diferenciar a qué tipo o grupo de nudis pertenece el ejemplar con el que nos hemos topado o al que hemos fotografiado con emoción.
Dentro de los nudibranquios, encontramos dos grandes grupos con visibles diferencias en su anatomía, relativamente fáciles de identificar.
Doriáceos
El primer grupo lo forman los nudibranquios doriáceos, caracterizados por presentar un manto que recubre todo el cuerpo, los rinóforos claramente visibles sobre la cabeza y un penacho de branquias en su parte posterior.

Aeólidos
El segundo grupo son los nudibranquios aeolidáceos o aeólidos, en los que, además de encontrar también los rinóforos, vemos una serie de apéndices alargados a lo largo del cuerpo llamados cerata. Estos apéndices, en lugar de las branquias, son los encargados de realizar la función del intercambio de oxígeno. Este grupo de nudibranquios puede presentar también unos tentáculos orales alargados en la parte de la cabeza que no han de ser confundidos con los rinóforos.

Y por último, ¿cómo y dónde los encuentro?
Literalmente, en todas partes. Los nudibranquios están presentes en los cinco continentes.
Dicho esto, la mayor concentración de nudibranquios la vas a encontrar en las aguas del trópico ya que prefieren las aguas cálidas. Lugares como Indonesia, Tailandia o Filipinas son conocidos por su enorme diversidad de nudibranquios, y por ello son un destino habitual de los amantes de la fotografía macro.
Generalmente los vas a encontrar en aguas poco profundas, aunque se han registrado también avistamientos a enormes profundidades. Por últimos, son animales bentónicos, lo cual quiere decir que viven en contacto o en dependencia directa con el fondo del mar.
Así que ya sabes, ¡no te olvides de rastrear el fondo marino en tu próxima inmersión en busca de estas mágicas criaturas!








