Ya sea por la ternura que nos inspiran, por interés científico o porque simplemente nos divierten, las tortugas marinas son uno de nuestros animales acuáticos favoritos. Y no es para menos, ya que estos reptiles ancestrales llevan más de 100 millones de años navegando los mares y océanos del planeta. Las tortugas marinas son, además, fundamentales para mantener un equilibrio saludable en los arrecifes de coral, así como en lechos y praderas marinas.
Identificar las tortugas marinas no solo es un ejercicio fascinante, sino que también es esencial para su conservación. A continuación, te mostramos claves para identificar a las tortugas marinas y cómo reconocer las principales especies y sus características más destacadas.
Si quieres saber más sobre las tortugas marinas, su importancia y los peligros a los que actualmente están expuestas, puedes leer nuestro artículo Tortugas marinas: criaturas ancestrales en peligro de extinción.
¿Cuántas especies de tortugas marinas hay?
En la actualidad encontramos 7 especies de tortugas marinas, todas ellas pertenecientes a la superfamilia de los quelonioideos (Chelonioidea). Se dividen, a su vez, en dos familias que, como veremos, son muy fáciles de diferenciar la una de la otra.
En primer lugar, encontramos la famila Cheloniidae (quelónidos), a la que pertenecen seis de las siete especies de tortugas: la tortuga boba (Caretta Caretta), la tortuga lora o bastarda (Lepidochelys kempii), la tortuga olivácea o golfina (Lepidochelys olivacea), la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga plana (Natator depressus).
En segundo lugar, tenemos la famila Dermochelyidae (dermoquélidos), a la que pertenece únicamente la tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la más grande de todas ellas.
¿Dónde puedo ver una tortuga marina?
Las tortugas marinas están presentes en todos los océanos y mares del planeta con aguas templadas, tropicales y subtropicales. Visitando los lugares indicados, y a pesar de encontrarse actualmente en grave peligro de extinción, todavía existe una altísima probabilidad de poder ver y disfrutar de estas magníficas criaturas en algún momento de nuestras vidas.
La única especie cuya hábitat se reduce a un único punto del planeta es la tortuga plana (Natator depressus), que podremos únicamente encontrar en el norte de la plataforma continental australiana, principalmente en la costa norte de Australia y sur de Indonesia y Papúa Nueva Guinea.
La otras seis especies tiene una distribución más amplia. Algunas, incluso, como la tortuga verde, la tortuga carey, la tortuga laúd o la tortuga boba, están presentes en todos los océanos, a excepción de las regiones polares.
Claves para identificar una especie de otra
Una vez sabemos que el abanico de posibilidades se reduce a únicamente 7 especies, la pregunta que nos surge es la siguiente: ¿cómo puedo diferenciar una especie de otra?
La respuesta es relativamente sencilla. Aunque vamos a encontrar diferencias notables en la cabeza, en las aletas o en el plastrón (caparazón ventral), lo más sencillo es fijarse en su caparazón dorsal (el espaldar), el cual veremos que va a presentar una estructura diferente en función de la especie.
El caparazón de las tortugas, ya sean marinas o terrestres, es uno de los rasgos inconfundibles y más característicos de este ancestral orden de reptiles. Sin embargo, como es de esperar, vamos a encontrar diferentes texturas, grosores y características morfológicas en función de la familia de tortugas e incluso dependiendo de la especie.
En el caso de las tortugas marinas, la distinción entre una especie u otra es relativamente sencilla ya que el número de posibles especies de reduce a tan solo siete.
Paso 1. Familia Cheloniiedae vs Familia Dermochelyidae
Cómo ya hemos mencionado, el primer paso es entender la distinción básica entre las dos familias actuales de tortugas marinas, lo cual es realmente sencillo.
En las tortugas de la familia Cheloniidae (quelónidos), el caparazón está cubierto por una serie de escudos o placas óseas de gran dureza y rigidez. El número de placas y la disposición de éstas, además del contorno del caparazón, es lo que nos va a ayudar a poder identificar cada especie.
Una vez más, este es el caso de seis de las siete especies de tortugas marinas que existen: la tortuga boba, la tortuga lora, la tortuga olivácea, la tortuga verde, la tortuga carey y la tortuga plana.

En el caso de la tortuga laúd, la única especie viva de la familia Dermochelyidae (dermoquélidos), su caparazón no presenta esta misma estructura ósea, sino que está cubierto por una gruesa piel coriácea similar al cuero, más blanda que los escudos óseos de los quelónidos. Es por ello que también se la conoce como tortuga de cuero (leatherback turtle, en inglés). Además, presenta siete quillas o crestas longitudinales, muy fáciles de identificar (cinco sin contar las dos laterales).

Paso 2. Distinguir entre las seis especies de la Familia Cheloniiedae (quelónidos).
Una vez hemos aprendido a diferenciar a la tortuga laúd del resto, el reto ahora es saber identificar a cada una de las seis especies de las familia de los quelónidos. La clave va a estar en su caparazón dorsal (el caparazón superior o espaldar) y en el número de escudos que presenta, así como en la distribución de éstos.
Especialmente importantes para la identificación van a ser el número de pares de escudos costales y si el primero de éstos está en contacto o no con el escudo nucal.
Por ejemplo, en la imagen que se muestra a continuación, estaríamos ante 4 pares de escudos costales que no se encuentran en contacto con el escudo nucal (véase cómo el rojo no está en contacto con el verde).

Dicho esto, y como ya hemos mencionado, también es importante recalcar que hay diferencias significativas en las aletas, en la morfología del pico, en los escudos prefrontales (escudos en la parte anterior de la cabeza, entre los ojos) y en el caparazón ventral (el plastrón). Por tanto, aunque en este artículo incidamos en las diferencias existentes en el espaldar para diferenciar una especie de otra, prestar atención a estas otras múltiples diferencias nos van a resultar también de mucha ayuda en el momento de la identificación.

Veamos, por último, las características de cada una de las seis especies de la familia Cheloniiedae.
Tortuga verde (Chelonia mydas)

Clave de identificación:
Tortuga Carey (Eretmochelys imbricata)

Clave de identificación:
Tortuga Plana (Natator Depressus)

Clave de identificación:
Tortuga Boba, Caguama o Cabezona (Caretta Caretta)

Clave de identificación:
Tortuga Lora o Bastarda (Lepidochelys kempii)

Clave de identificación:
Tortuga Olivácea o Golfina (Lepidochelys olivacea)

Clave de identificación:
Por último, a continuación verás una lista de los nombres en inglés de cada una de las siete especies, en caso de que viajes por el mundo, ya que su uso es también muy habitual (incluso en países hispanohablantes).








