Los miedos más habituales a bucear y cómo superarlos

El submarinismo es un deporte que puede causar cierto recelo entre aquellas personas que aún no han tenido la suerte de probarlo. De hecho, es habitual escuchar a gente afirmando que, pese a que les encantaría probarlo, no se ven capaces o se sienten bloqueadas por el miedo.

En este artículo te contamos los miedos más habituales y cómo poder superarlos, con el objetivo de que entiendas que el buceo es un deporte seguro, con poquísimos accidentes y que realmente enamora a millones de personas en todo el mundo.

¿Por qué es normal tener miedo a bucear?

Lo primero de todo: tener miedo a bucear es algo muy normal, tanto en aquellos que quieran probarlo como en los que incluso ya lo han practicado alguna vez.

En definitiva, nos estamos exponiendo a un medio totalmente nuevo en el que los seres humanos no estamos preparados para vivir de forma natural. No tenemos branquias que nos permitan respirar, ni tampoco la capacidad locomotora de los habitantes del mundo submarino que nos permita desplazarnos como pez en el agua, así que vamos a necesitar de cierta ayuda para poder adaptarnos a este medio completamente nuevo.

Sin embargo, es por ello que bucear es un deporte totalmente distinto a cualquier otro, ya que te permite explorar un mundo que, de otro modo, no llegaríamos a explorar jamás: el mundo submarino. Teniendo en cuenta que los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie terrestre, ¡las posibilidades que se abren ante nosotros son casi infinitas!. Además, la práctica del submarinismo tiene unos efectos enormemente beneficiosos para nuestra salud, tanto física como mental.

Puede leer más sobre los beneficios del buceo en nuestro artículo «Por qué bucear es una inversión única en tu salud física y mental»

Imagen de un acantilado y el oceano
Los océanos cubren el 70% de la superficie de la tierra, por lo que superar tus miedos a bucear te puede abrir un mundo enorme de posibilidades (Foto de Ian Schneider en Unsplash)

¿Cuáles son los miedos más habituales?

Es, sin duda, el principal temor. Y es lógico, ya que los seres humanos no estamos capacitados para respirar de forma natural debajo del agua.

Sin embargo, hace años que esto se convirtió en un problema meramente técnico que vamos a poder solucionar con nuestro equipo de buceo. Y vamos a poder respirar debajo del agua del mimo modo que lo hacemos en superficie, aunque con una salvedad (y esto es muy importante): vamos a tener que respirar por la boca.

¿Sabes qué significa SCUBA? Es el acrónimo en inglés de «Self Contained Underwater Breathing Apparatus». Por tanto, practicar scuba diving, que tanto lo habrás oído, significa precisamente bucear con un aparato que me permite respirar debajo del agua de forma autónoma e independiente.

Algo que puede hacer que estemos menos tensos ante una experiencia de buceo, es comprender que los equipos de buceo de hoy en día están técnicamente muy desarollados, lo cual nos va a garantizar un correcto suministro de aire durante la inmersión. Además, es también importante entender que vamos a recibir formación específica sobre cómo respirar y cómo usar nuestro regulador debajo del agua (lo que nos da aire y va en nuestra boca).

El buceo, a pesar de ser considerado un deporte de riesgo, es un deporte muy seguro con una tasa de accidentes muy baja. Si te pones en manos de un buen centro de buceo, con buenos profesiones, y las cosas se hacen como se tienen que hacer, las probabilidades de que te pase algo (como quedarte sin aire) son muy bajas.

Imágen de un manómetro mostrando la presión a la que se encuentra el tanque
Imágen de un manómetro mostrando la presión a la que se encuentra el tanque (foto de iStock)

Una vez que ya sabemos que vamos a poder respirar con normalidad debajo del agua, el temor más habitual es el de quedarnos sin aire durante la inmersión. ¿Y qué pasa si me quedo sin aire? ¿Qué hago? ¡No me quiero ahogar!

Una vez más, es lógico que tengamos miedo a quedarnos sin el aire que necesitamos durante el buceo. Sin embargo, es algo que también tiene una solución muy sencilla. Y ésta no es otra que una correcta gestión del buceo, tanto por nuestra parte como por parte del profesional con el que nos vamos a bucear. Aunque, si estamos buceando por primera vez, hemos de relajarnos ya que será principalmente responsabilidad del profesional con el que estás buceando que no suceda nada grave durante la inmersión.

Algo que nos puede ayudar a aliviar el miedo es entender que las probabilidades de que, de repente y sin previo aviso, nos quedemos sin aire durante el buceo, son practicamente nulas.

¿Por qué? En primer lugar, la botella de buceo contiene una cantidad enorme de aire que, bien gestionada, nos va a permitir estar bajo el agua durante un buen rato. Y, en segundo lugar, siempre vamos a poder ir viendo y comprobando, a través de nuestro manómetro, cuánto aire nos queda en el tanque.

El miedo a quedarse sin aire durante un buceo sería equiparable al miedo a quedarse sin gasolina en el coche la primera vez que vamos a conducir después de sacarnos la licencia o durante un viaje largo. Seguro que estamos todos de acuerdo en que es tan sencillo como asegurarnos de tener el depósito lleno y de ir comprobando el nivel de gasolina durante el trayecto. Lo normal es que, antes de quedarnos a cero y tener un disgusto innecesario, paremos a repostar en una gasolinera, ¿no?

Por tanto, con una buena gestión del buceo, podremos terminar la inmersión en el momento que consideremos oportuno. De hecho, lo habitual es asegurarnos salir del agua con una cantidad razonable de aire aún en la botella para minimizar aún más los riesgos.

Quedarnos sin aire debajo del agua es sin duda una situación indeseable y que debemos evitar a toda costa, y es lógico sentir miedo. Sin embargo, debemos recordar que es algo fácilmente evitable y que tenemos todas las herramientas necesarias para poder gestionar nuestro buceo de una forma segura y razonable. Si vas a bucear por primera vez, ponte en manos de un buen profesional o centro de buceo que te inspire confianza, relájate y disfruta.

Otro de los miedos más habituales es el pavor que sentimos ante la idea de un posible ataque debajo del agua, ya sea por un tiburón blanco, un pulpo o cualquier otro pez aunque sea del tamaño de una mandarina.

Como en los casos anteriores, es normal sentir temor ante una situación así. Sin embargo, generalmente se trata de un miedo relativamente irracional, más fruto de la ignorancia o de la fantasía, que de la realidad estadística. ¿Por qué? Porque los ataques a buceadores son practicamente inexistentes.

Un buceador con tiburones
Bucear con tiburones es algo habitual y una experiencia única (foto de Gerald Schömbs en Unsplash)

¿Cómo podemos minimizar el riesgo de un ataque durante el buceo?

En primer lugar, lo más importante es mostrar respeto. No tener miedo a un ataque no significa no tener respeto por el medio marino y los animales que lo habitan. De hecho, se trata de todo lo contrario. Hemos de ser conscientes de que, cuando buceamos, somos invitados en un medio que no es el nuestro. Y por tanto, hemos de mostrar respeto absoluto por la fauna y la flora con la que nos encontramos, los verdaderos habitantes del medio marino.

En segundo lugar, el conocimiento y la preparación son clave. Es muy importante saber qué nos vamos a encontrar y qué hacer en caso de tener un encuentro con animales que puedan inspirarnos cierto temor, como tiburones, mantas o pulpos gigantes. Esto será trabajo, en parte, del profesional con el que nos vamos al agua, ya que será éste el encargado de hacernos un buen briefing de la inmersión en el que los posibles encuentros de vida marina debe ser un aspecto clave.

En tercer lugar, hemos de ser conscientes de nuestra habilidades y de nuestra destreza debajo del agua. Tener una buena flotabilidad es un aspecto clave para reducir el riesgo de posibles daños con el entorno. Si, por ejemplo, es nuestra primera vez y aún no controlamos bien nuestra flotabilidad, tendremos que tener especial cuidado de no tocar el fondo marino y hacernos daño con un erizo de mar, no tocar determinados tipos de peces que pueden ser venenosos o incluso cortarnos con un coral. Es decir, hemos de tener sentido común y dejarnos guiar por el profesional del buceo que nos acompaña.

Otro miedo muy habitual es el de cómo nos va a afectar la presión y, más concretamente, cómo nos va a afectar a los oídos. Es entonces cuando nos surje el temor a que literalmente nos exploten los oídos debajo del agua, sintiendo un terrible dolor y causando un daño irreparable a nuestro organismo.

Lo cierto es que, una vez más, es un miedo que se soluciona con una buena formación y algo de entrenamiento. De hecho, los oídos y cómo adaptarnos a los cambios de presión es uno de los temas principales al iniciarnos en buceo recreativo y algo que, en condiciones normales de salud, no debería de suponer un problema para bucear.

¿Qué sucede en nuestros oídos durante el buceo?

Durante el buceo, la presión a la que estamos expuestos va a ir aumentando progresivamente a medida que aumentamos la profundidad. Por tanto, es correcto afirmar que nuestro cuerpo se va a exponer a una mayor presión de la que está acostumbrado. Y por igual, nuestros oídos, que van a tener que irse adaptando progresivamente a este cambio de presión.

Durante el descenso, vamos a tener que compensar nuestros oídos. Es decir, asegurarnos de que la presión interior (en el oído medio) es igual a la presion exterior (oído externo), para así no sufrir el dolor que causaría un desequilibrio de presiones.

Compensar los oídos, el porqué (su explicación física) y técnicas de compensación es una de las primeras cosas que aprenderás cuando te inicies en el buceo recreativo. En condiciones normales da salud y con la formación adecuada, no deberías tener problema en compensar tus oídos.

Indudablemente, no siempre es posible compensar el oído (por distintos motivos, como puede ser un resfriado fuerte), en cuyo caso tendrías que cancelar el buceo. Pero, ¡ojo! Esto es algo que a todos los que buceamos habitualmente nos ha pasado alguna vez o incluso bastantes veces, por lo que no debería de suponer un desaliento o una desmotivación si te llegase a suceder a ti. Como todo, compensar el oído es algo que se puede entrenar y que, en condiciones normales de salud, vas a poder llegar a hacer sin ningún problema.

Este es, de lejos, el mejor miedo que puedes tener. Y de todos los que hemos hablado anteriormente, el que realmente tiene mayor fundamento. Porque el buceo es un deporte único que enamora a millones de personas. Así que ya sabes, ¡supera tus miedos y a bucear!

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