Tiburones y su taxonomía: explorando el superorden Selachimorpha

Pocos animales despiertan tantas emociones en el ser humano como los tiburones: desde el éxtasis más absoluto hasta el miedo más paralizante e irracional. Un encuentro con uno de ellos puede ser un momento de asombro y admiración, incluso de profundo interés científico, o una experiencia aterradora, según la especie y la situación. Pero, ¿qué son realmente los tiburones? ¿Qué tienen estos peces que los hace tan únicos entre los habitantes de nuestros océanos?

Mitos y verdades

Cuando escuchamos la palabra tiburón, es probable que la primera imagen que se nos venga a la cabeza sea la más arraigada en la cultura popular contemporánea: la de una criatura terrorífica, enorme y despiadada, con una feroz mandíbula llena de dientes afilados y aserrados, con esa mirada gélida y mortal capaz de aterrorizar hasta al héroe más valiente.

Bien, pues nada más lejos de la realidad.

Para empezar, existen alrededor de 500 especies de tiburones, distribuidas en ocho órdenes distintos. Desde el curioso tiburón cornudo japonés (Heterodontus japonicus), que apenas supera el metro de longitud, hasta el gigantesco tiburón ballena (Rhincodon typus), que se alimenta principalmente de plancton y pequeños crustáceos, o el legendario tiburón blanco (Carcharodon carcharias), el infame protagonista de la película Tiburón. Por eso, no deberíamos caer en el error de reducir a este grupo tan amplio, diverso y fascinante de animales a una imagen tan simplista y alejada de su verdadera naturaleza.

Además, las estadísticas nos revelan una realidad abrumadora: mientras que las muertes humanas por ataques de tiburón apenas alcanzan una media de diez al año, se estima que entre 80 y 100 millones de tiburones mueren anualmente por pesca directa —para el consumo de carne y aletas— o de forma incidental, como captura accidental en redes. Muchos de ellos, además, pertenecen a especies en grave peligro de extinción. Un desastre ecológico que nos afecta de forma directa, dada la importancia crítica de los tiburones en el equilibrio de los ecosistemas marinos.

En definitiva, más allá del mito y la leyenda, la verdadera realidad es que los tiburones forman un amplísimo grupo de peces ancestrales —un superorden de peces cartilaginosos, para ser exactos— vitales para la salud de los océanos, algunos de ellos depredadores en la cúspide de la cadena trófica marina. Es nuestro deber protegerlos y promover, desde la educación y el conocimiento, un cambio urgente en el paradigma sociocultural actual. Sin tiburones no hay océanos sanos. Y sin océanos sanos, simplemente, no hay vida.

Tiburones y rayas: los elasmobranquios

Los tiburones pertenecen a la subclase Elasmobranchii (elasmobranquios, en su versión castellanizada), a la que también pertenecen todas las rayas, incluidas las mantas y los llamados «tiburones aplanados». Tanto tiburones como rayas se caracterizan por tener un esqueleto cartilaginoso, entre cinco y siete pares de aberturas branquiales, y una piel muy áspera, cubierta de escamas placoideas o dentículos dérmicos. Además, carecen de vejiga natatoria, el órgano de flotación que sí poseen muchos peces óseos.

A majestic eagle ray swimming gracefully in the clear Hawaiian waters.

Las subclases Elasmobranchii (tiburones y rayas) y Holocephali (los holocéfalos, también llamados quimeras) conforman la clase Chondrichthyes, que agrupa a todos los peces cartilaginosos o condrictios, dentro del grupo de los vertebrados.

Ni los tiburones son un tipo de raya, ni las rayas son un tipo de tiburón.

Es muy sencillo. La subclase Elasmobranchii se divide en dos grandes grupos con rasgos bien diferenciados:

  • El superorden de los tiburones (superorden Selachimorpha), con el cuerpo generalmente alargado o fusiforme y aberturas branquiales laterales.
  • El superorden de las rayas (superorden Batoidea), con el cuerpo más aplanado y las aberturas branquiales situadas en la parte inferior.

Por tanto, tiburones y rayas son parientes muy cercanos, como “primos hermanos”, pero es un error referirse a las rayas o mantas como un tipo de tiburón o viceversa. Ambos son elasmobranquios, sí, pero pertenecen a superórdenes distintos.

No siempre es fácil: los peculiares casos del tiburón angelote y su familia, el tiburón raya o los peces sierra.

Aunque tiburones y rayas pertenecen a grupos diferentes dentro de los elasmobranquios, no siempre resulta sencillo distinguirlos, y confundirse es más fácil de lo que podría parecer a primera vista.

Las diferencias morfológicas entre un tiburón tigre y una manta diablo son evidentes, al igual que entre un tiburón martillo y una raya águila. Sin embargo, hay especies que presentan características intermedias y pueden generar confusión. Algunos ejemplos claros son:

  • El tiburón ángel (Squatina squatina), un tiburón bentónico con cuerpo aplanado, muy similar al de las rayas.
  • El tiburón raya (Rhina ancylostoma), que combina rasgos de ambos grupos, aunque se considera una raya, no un tiburón.
  • Los peces sierra (familia Pristidae), que también son rayas pero poseen un cuerpo alargado, muy parecido al de los tiburones.

En cualquier caso, lo esencial es entender que tiburones y rayas son peces cartilaginosos, y que juntos conforman la subclase Elasmobranchii. Además, conviene recordar que la taxonomía está en constante evolución, por lo que mantener una mirada rigurosa pero también flexible y abierta es, probablemente, la mejor actitud ante la taxonomía.

El universo de los escualos: órdenes y principales especies

Dentro del superorden de los tiburones (Selachimorpha), se reconocen ocho grandes órdenes que agrupan a la mayoría de las especies vivas de escualos y reflejan la enorme diversidad de este grupo de peces cartilaginosos.

Carcharhiniformes

Los Carcharhiniformes constituyen el orden dominante entre los escualos, con casi 200 especies distribuidas en ocho familias. Incluyen una amplia variedad de tiburones muy conocidos, desde el tiburón gris o el tiburón martillo hasta los tiburones gato y los cazones.

Dentro de este orden destaca la familia Carcharhinidae, que no debe confundirse con el orden en sí, y que reúne a algunas de las especies más emblemáticas del planeta. Entre ellas se encuentran el tiburón gris de arrecife (Carcharhinus amblyrhynchos), el tiburón de puntas blancas oceánico (Carcharhinus albimarginatus), la tintorera o tiburón azul (Prionace glauca), el tiburón limón (Negaprion brevirostris), el tiburón oceánico (Carcharhinus longimanus) o el tiburón tigre (Galeocerdo cuvier).

Otra familia destacada es la Sphyrnidae, que agrupa a los inconfundibles tiburones martillo.

Orectolobiformes

El orden Orectolobiformes incluye 33 especies distribuidas en siete familias, muchas de ellas tan populares como el tiburón ballena (Rhincodon typus), el pez más grande del planeta.

Además de la familia Rhincodontidae (tiburón ballena), destacan por su popularidad el tiburón nodriza (familia Ginglymostomatidae) y los espectaculares tiburones alfombra (familia Orectolobidae) que tantos fotógrados han disfrutado en los fondos de Raja Ampat (entre otros lugares).

Lamniformes

Los Lamniformes son otro de los órdenes con especies ampliamente reconocidas, que van desde el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) hasta el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), el segundo pez más grande del mundo, solo superado por el tiburón ballena.

También pertenecen a este orden los tiburones zorro (familia Alopiidae), el tiburón toro (Carcharias taurus, familia Odontaspididae) y los makos (Isurus spp.), de la familia Lamnidae, la misma que la del tiburón blanco.

Squatiniformes

Los Squatiniformes, conocidos como peces ángel o angelotes, son tiburones bentónicos, es decir, que viven cerca del fondo marino. Tienen un cuerpo aplanado que recuerda al de las rayas, aunque mantienen muchas de las características típicas de los tiburones.

Tiburon Angelote. Famoso en Lanzarote

Hexanchiformes, Heterodontiformes, Pristiophoriformes y Squaliformes

El resto de órdenes agrupa especies menos conocidas, pero igualmente fascinantes:

  • Hexanchiformes: incluyen los tiburones vaca, caracterizados por poseer seis o siete pares de branquias, en lugar de los cinco habituales.
  • Heterodontiformes: tiburones de pequeño tamaño conocidos como tiburones cornudos, fácilmente reconocibles por la cresta o espina sobre sus ojos.
  • Pristiophoriformes: abarcan los llamados tiburones sierra, que no deben confundirse con los peces sierra (estos últimos son rayas). Los tiburones sierra son relativamente pequeños y poseen un largo rostro aplanado provisto de dientes laterales.
  • Squaliformes: el orden más diverso, que incluye especies como los tiburones linterna, tollos y mielgas. En general son de pequeño tamaño, aunque algunas especies, como el tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus), pueden alcanzar hasta seis o siete metros.

Una ciencia en constante evolución

Es importante entender que la taxonomía es una ciencia en constante movimiento, por lo que debemos mantener siempre un enfoque abierto y flexible frente a los árboles taxonómicos.

Lo que hoy consideramos el superorden Selachimorpha (tiburones), que engloba los ocho órdenes mencionados anteriormente, aparece en muchas fuentes como una división dentro de los elasmobranquios, que a su vez incluiría dos superórdenes: Galeomorphi y Squalomorphi, donde se agruparían los órdenes de tiburones. En otras fuentes, incluso, la subclase Elasmobranchii (tiburones y rayas) se divide directamente en tres superórdenes: Batoidea (rayas), Galeomorphi (tiburones) y Squalomorphi (tiburones). Es habitual también ver el término Selachii para referirse al superorden Selachimorpha.

Más allá de nombres y clasificaciones, lo importante es comprender que cada tiburón, cada especie y cada orden representa siglos de evolución y desempeña un papel fundamental en los ecosistemas marinos. Observar y proteger a estos animales es también respetar la historia viva de los océanos.

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